Con Ingenio Harás la Guerra

Porque con ingenio harás la guerra, y en la multitud de consejeros está la victoria.

Mis amados reyes y sacerdotes del Dios Altísimo, ejercito en orden del Dios vivo, que habéis consagrado vuestras vidas para establecer y edificar el Reino de Dios en esta tierra, en esta era gloriosa.

Un clamor levanta el Espíritu Santo en mi corazón, el cual creo debe marcar una actitud en nuestro espíritu, la comparto con ustedes y oro que podamos ser fieles en todo lo que el Señor requerirá de nosotros.

“¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras de mi corazón; mi corazón se agita dentro de mí; no callaré;

porque sonido de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra.”
Jeremías 4:19

Como Jeremías:

El profeta Jeremías pudo divisar más allá de la prosperidad en que el pueblo de Dios reposaba, él pudo ver la gran destrucción que vendría repentinamente sobre el orgulloso pueblo de Dios; que no había aprendido a hacer el bien. El fuego de Dios ardía en su corazón anunciando arrepentimiento, aunque en lo natural parecía no haber necesidad.

Aunque aparentemente no sirvió de nada la intercesión de Jeremías, en realidad levantó grandes profetas de Dios como Daniel y sus tres compañeros, quienes aunque fueron llevados cautivos, no vivieron cautivos de los babilonios; sino que señorearon en babilonia sin contaminarse, tal como José en Egipto.

Nosotros hemos sido llamados a trabajar al lado del Señor en su viña; tal como Jeremías, para levantar a los fieles que no volverán atrás, sino que estarán dispuestos a dar sus vidas, antes de negar al Señor con sus hechos, o con sus palabras, o sobre todo; con las intenciones de sus corazones.

Como José:

José recibió revelación de la sequía que vendría después de la abundancia, cuando aún no había llegado ninguna de ellas, ni la abundancia, ni la sequía. Y preparó su corazón para ser fiel al plan de Dios para su vida.

Nosotros necesitamos trabajar arduamente en este período de abundancia que se acerca, a fin de que los santos de Dios recojan el aceite suficiente en sus lámparas; para que no les falte en la hora oscura.

Como el Señor Jesús:

Nuestro Señor intercedió por este período de grande tribulación, y ha estado obrando en Su iglesia a fin de que podamos tener todo lo que necesitamos para lograr victoria en la prueba final, Él nos ha provisto de grande sabiduría, poder, conocimiento e inteligencia sin precedentes.

De la misma manera en que el Señor oró que la fe de Pedro no faltase al venir el momento de la prueba, y vio al futuro y clamó al Padre por la preservación de su descendencia, los que recibamos la revelación de los tiempos peligrosos que estamos viviendo, tiempos de engaño y perversión, necesitamos interceder por nosotros mismos y por los santos alrededor del mundo y enlistarnos en el ejército de Dios que combate contra las huestes de las tinieblas.

Enlístate con una actitud de guerra:

Ese es el llamamiento para quienes puedan percibir en sus corazones la urgencia de trabajar por la preservación del pueblo de Dios que está por nacer. Trabajar guiados por el Espíritu Santo por medio de la oración, la alabanza, la enseñanza de la Palabra de Dios y nuestras ofrendas.

Aunque el gran avivamiento mundial se avecina, y será un tiempo de abundancia; también se acerca el tiempo de “la gran prueba de los santos”, en la cual veremos la gran apostasía que se ha anunciado, porque la mentira y la maldad estarán perversamente mezcladas con la verdad y la piedad (el carácter de Cristo).

El enemigo está atento a la iglesia y está entrenando a su ejército con falsa humildad, con apariencia de piedad, que es el carácter de Cristo “sin el Señorío”, lo cual solo es una imitación miserable del carácter del Señor.

El enemigo levantará gigantes de la mezcla de los hijos de Dios; con las hijas de los hombres, los cuales son ministros de Dios que habiendo alcanzado sabiduría y poder, se volverán secretamente a la corrupción; y por conveniencia mantendrán la apariencia de piedad, pero engendrarán hijos perversos que serán poderosos y violentos contra Dios, dos veces más hijos del infierno que ellos, falsos cristos que engañarán a muchos. Trazarán con astucia la Palabra de Dios, pero para engañar, tal como el diablo tentó a Jesús en el desierto, estos tentarán a la iglesia, y los que no hayan sido cuidadosamente preparados y fortalecidos, caerán.

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 1 Corintios 10:12

Su sierva en Cristo…
Sandra Moys de Aguilar

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