Tema 28: Nuestra Verdad, La Palabra de Dios.

Creer es un don de Dios que todos tenemos gracias al libre albedrío. Podemos elegir en quien creer o en que creer. El hombre puede creer lo que mira, puede creer en lo que siente, puede creer lo que piensa, puede creer lo que otros dicen, puede creer en las noticias, puede creer en cualquier tipo de ideología o filosofía.

El hombre puede creer en cualquier cosa o persona. Sin embargo, los creyentes en Cristo que han experimentado el nuevo nacimiento, ellos fueron trasladados del reino de las tinieblas al reino de la luz, al reino de nuestro amado Señor Jesucristo. Aquellos que son salvos y experimentaron ser engendrados por el Espíritu Santo para ser renacidos de simiente incorruptible por la Palabra de Dios, ahora pertenecen a otro mundo, a otro reino, al reino de Dios, al reino de la luz, y por tanto se nos demanda andar como hijos de luz.

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz. Efesios 5:8

Como nuevas criaturas en Cristo Jesús, gracias al nuevo nacimiento, ahora debemos aprender a vivir como se vive en el reino de Dios, en reino de la luz. En el reino de la luz se vive por fe. Esto no significa dejar de trabajar como piensan algunos. Muchos creen que vivir por fe es dejar el trabajo para ser sostenidos de una manera sobrenatural por parte de Dios. Aunque Dios es poderoso para sostener y proveer sobrenaturalmente para sus siervos que Él ha llamado a tiempo completo, vivir por fe no está relacionado con el trabajo o con el sustento diario, sino vivir en armonía con la Palabra de Dios.

Vivir por fe es la decisión de creer y vivir de acuerdo a la Palabra que Dios nos habla, la cual al creerla produce fe. Cuando el hombre cree la Palabra de Dios, recibirá la fe que desatará el poder de Dios para que por la gracia de Dios, podamos recibir las bendiciones y promesas de Dios.

Romanos 1:16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

La fe viene cuando alguien escucha y escucha la Palabra de Dios y la cree, entonces viene la fe, para que podamos recibir todo lo que Dios tiene para nosotros.

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Romanos 10:17.

La Palabra escrita de Dios es la palabra griega Logos. La Palabra que Dios nos habla personalmente es la palabra griega Rema. Ahora bien, para que podamos recibir la fe, que es un don de Dios, es necesario creer tanto el logos como el rema. Si Dios le habla a alguien personalmente, la persona no recibe fe inmediatamente. Para recibir fe, es necesario que la persona a quien Dios le habló le crea a Dios, crea la Palabra que Dios le dijo, de lo contrario no recibirá la fe de Dios. La fe de Dios es dada solo a aquel que cree y recibe la Palabra de Dios, es decir la cree y no la rechaza, la cree y procura caminar en ella, abrazando la Palabra que recibió como su verdad.

Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Hebreos 4:2.

¿Cuál fue el problema de Israel en el desierto?

Ellos oyeron a Dios pero no le creyeron. Dios prometió introducirlos en la tierra de Canaán, una tierra que fluía leche y miel, pero ellos no creyeron a la Palabra de Dios, decidieron creer lo que sus ojos miraban, creyeron a sus circunstancias y a causa de no creer la Palabra de Dios no entraron a la tierra prometida.

La evidencia de creer es hablar. Nuestras palabras reflejan lo que creemos. Si creemos la Palabra de Dios, entonces debemos hablarla.

Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos. 2ª Corintios 4:13.

10 de los 12 espías que fueron a reconocer la tierra de Canaán, no creyeron la Palabra de Dios, ellos decidieron creer en lo que sus sentidos percibían. Ellos hablaron lo que creyeron, lo que sus ojos contemplaron.

Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos. Números 13:31-33.

El pueblo de Israel influenciado por los 10 espías que dieron un mal informe de la tierra de Canaán, decidieron creer que su verdad era la verdad que sus ojos naturales contemplaban, creyeron lo que sentían y veían. No así Josué y Caleb que había en ellos un espíritu diferente.

Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión. Números 14:24.

Josué y Caleb si le creyeron a Dios y expresaron lo que creyeron, ellos no hablaron lo que miraban sus ojos, ellos hablaron la Palabra de Dios habló, ellos la creyeron y la confesaron.

Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Números 13:30

Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.
Números 14:6-9

Si queremos conquistar la herencia que Dios tiene para nosotros, si queremos recibir las bendiciones de Dios y ver el cumplimiento de todo lo que Dios nos ha prometido, es necesario creer que nuestra verdad es Cristo Jesús, la Palabra de Dios. No negamos la realidad, no decimos que no existe lo que en el mundo natural es real y evidente. Lo que hacemos es creer que lo que Dios dice, es nuestra verdad y nos regimos por ella. Por tanto creemos la Palabra de Dios, la abrazamos, caminamos en ella, vivimos en armonía con ella.

Vivir por fe es vivir de acuerdo a lo que Dios dice, decir lo que Dios dice. Esto implica confesar Su Palabra, sus promesas y no lo que nuestro corazón siente o piensa. Nuestra verdad, no es lo que los demás dicen, lo que el mundo dice, lo que el diablo dice, lo que las adversidades y dificultades dicen, nuestra verdad es la Palabra de Dios.

Para poder vencer al mundo, al diablo y a la carne, para poder pelear la batalla de la fe, es necesario decidir creer la Palabra de Dios y adoptarla como nuestra verdad, por tanto hablaremos lo que creemos, hablaremos la Palabra de Dios, no lo que pensamos, sentimos o veamos. Hablaremos y confesaremos lo que Dios dice, Su Palabra, y nuestros ojos verán como Dios es poderoso para cumplir lo que Él ha prometido

Así sea en el nombre de Jesús. ¡¡¡Aleluya!!!

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