REINAR

“Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” Juan 21:17.

Nuestro Señor Jesucristo fue el unigénito del Padre Celestial y consagró su vida para llevar muchos hijos a la gloria; imitándole, los santos que han caminado largamente con el Señor necesitan entregar su vida para enseñar a otros a amar al Señor, y a obedecerle tal como Él les ha enseñado a ellos.

Al igual que nuestro Señor Jesucristo, los apóstoles y padres espirituales de la iglesia primitiva dedicaron fervientemente sus vidas a inspirar, formar y capacitar a los jóvenes espirituales, quienes al alcanzar madurez repitieron la comisión.

Nuestro compromiso en la iglesia PVAN es que nuestro techo sea el suelo de la nueva generación, que todo lo que Dios nos ha enseñado a nosotros, y lo que nuestros padres espirituales en su tiempo nos heredaron, sea entregado como nuestro legado a la próxima generación, a fin de que alcancen una mayor gloria que la nuestra, y hagan mayores cosas para Dios y para Su reino, santificando así el bendito nombre de nuestro buen Padre Celestial y de su Hijo Jesucristo.